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Control de peso y rendimiento físico

22/07/2021

Según estudios, el aceite de coco es capaz de contribuir en la pérdida de peso, previniendo la obesidad y el sobrepeso.

Esto se debe a la presencia de los triglicéridos de cadena media: estas moléculas de grasa al ser absorbidas por el intestino y pasar directamente al hígado son empleadas para producir energía que es utilizada en órganos como el corazón y el cerebro, de modo que no se almacenan en el tejido adiposo en forma de grasa, razón por la cual, muchos lo recomiendan particularmentepara ayudar a reducir la grasa abdominal.

De acuerdo a un estudio, estos triglicéridos de cadena media, como resultado de este proceso, pueden aumentar el consumo energético diario hasta un 5%, alrededor de unas 120 calorías, lo que mejora el metabolismo puesto que estimula al cuerpo a consumir las reservas energéticas.

De igual manera, la metabolización de estos ácidos grasos produce unos compuestos químicos que llevan por nombre cuerpos cetónicos, que tienen un efecto reductor del apetito.

Estas grasas de buena calidad presentes en el aceite de coco controlan la ansiedad por azúcar, brindando energía suficiente para las actividades diarias y manteniendo un estado de saciedad, lo que reduce las ganas de comer.

El aceite de coco es un buen sustituto de mantequillas y margarinas, que solo aportan grasas saturadas, sin embargo es importante recordar consumirlo con moderación y siempre escoger un aceite de buena calidad para su consumo:

Sistema digestivo

El aceite de coco facilita la digestión. El efecto antimicrobiano que proporcionado por las grasas contenidas en el aceite de coco, ayuda a combatir bacterias, parásitos, controlar la cándida y otros organismos que pueden afectar el proceso digestivo.

Además de ser fácil de digerir y mejorar el tránsito intestinal, ayuda a controlar el síndrome de colon irritable.

Mejora la absorción de vitaminas como la vitamina K, de los aminoácidos y de minerales como el hierro, calcio y magnesio, además de estimular la absorción del calcio.

El aceite de coco y la diabetes

Colabora con el proceso de secreción de insulina, lo que ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre. Las grasas presentes en el aceite de coco al absorberse en las células y producir energía rápida, ayudan a reducir la cantidad de grasa almacenada y mejorar la sensibilidad de la insulina, es decir, protege al organismo contra la resistencia a la insulina.

Rendimiento físico

Por su alto valor nutricional es una fuente de energía rápida, ayudando a mejorar el rendimiento físico, por lo que es muy recomendado para personas con un estilo de vida activo, para consumo pre entrenamiento en deportistas o para quienes siguen regímenes alimenticios particulares.

En el mercado puedes encontrar el aceite de coco en forma de suplementos en cápsulas, muy prácticos y fáciles de llevar contigo.

Suplemento dietético

Usado con moderación puede emplearse para sustituir muchas de las grasas que empleamos a diario en nuestras comidas, convirtiéndose en un gran suplemento dietético, aprovechando todas las propiedades que sus ácidos grasos de cadena media, sus vitaminas y minerales pueden ofrecer a nuestra salud general.

Puedes sustituir los aceites que empleas habitualmente en tus platillos, como el aceite de canola, la mantequilla o el aceite de oliva por aceite de coco virgen extra, aportando un delicioso sabor a tus preparaciones.

Es recomendable consultar con el especialista la cantidad adecuada que puedes consumir durante el día por su alto aporte calórico. Como referencia, no más de una cucharada sopera diaria. Puedes combinar una cucharada de aceite de coco al despertar, mezclada con una cucharada de semillas de chía para activar el funcionamiento del intestino.