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¿Qué es el aceite de coco?

El aceite de coco, llamado también “manteca de coco”, es una sustancia grasa producto de procesar y prensar la pulpa del coco por distintos medios, que se caracteriza por solidificarse a temperatura ambiente y en ese estado tener una apariencia similar una crema de color blanco, mientras que en estado líquido su coloración es ligeramente amarillenta.

Es un aceite resistente a la oxidación y rico en grasas saturadas, cerca del 90% de su composición, por lo que resulta de mucha utilidad en cocina y cosmética.

Esto lo ha convertido en un aliado para muchos cocineros, nutricionistas y expertos en estética a nivel mundial, que han reconocido sus grandes beneficios y la variedad de aplicaciones que lo han convertido en protagonista de muchas recetas, productos y tutoriales que circulan en Internet.

Entre sus aplicaciones más comunes a modo general tenemos:

  • En cosmética como tratamientos para la piel, base para maquillaje y mascarillas para el cabello.
  • En gastronomía se usa particularmente en repostería, pero también es ideal como medio para freír.
  • También son reconocidos sus usos medicinales y terapéuticos, tanto en tratamientos dermatológicos, en la salud cardiovascular e inclusive con problemas neuronales.

Componentes Importantes del aceite de coco:

El aceite de coco está compuesto principalmente por grasas saturadas. Estas grasas tienden a aumentar el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, pero, a diferencia de algunas grasas nocivas como las que se encuentran en el queso y las carnes rojas, el aceite de coco también es rico en un ácido graso llamado ácido láurico, que aumenta el colesterol HDL o “colesterol bueno”, representando un elemento altamente positivo para la salud cardiovascular.

Además, el ácido láurico, al entrar en el organismo se transforma en una sustancia llamada monolaurin o monolaurina, que mejora la respuesta del sistema inmunológico, puesto que tiene efectos antibióticos, antivirales y antifúngicos, por lo que previene las enfermedades infecciosas.

Todo esto significa que el aceite de coco puede ser muy beneficioso para la salud en general, si lo incluimos en la dieta con moderación.

Estos dos componentes principales del aceite de coco, las grasas saturadas y el ácido láurico, además de sus aportes nutricionales, se traducen en  una serie de beneficios sobre la piel y en cabello, por su efecto hidratante y antibiótico.

Resumiendo el valor nutricional de este producto nos encontramos con las siguientes cifras por cada 100 gr de aceite de coco puro:

  • Energía: Entre 862 y 888 Kcal
  • Grasas: 100 g (De los cuales cerca del 90% gr son de Grasas Saturadas)
  • Ácidos grasos Monoinsaturados: 5,8 gr (ácido oleico)
  • Ácidos grasos poliinsaturados: 1.8 gr (ácido linoleico)

Los ácidos grasos saturados, la mayoría de ellos triglicéridos de cadena media, se encuentran distribuidos de la siguiente manera, pudiendo variar de acuerdo al tipo de aceite consumido:

  • Ácido Laúrico, 44,6 gr (llegando hasta el 60%)
  • Ácido mirístico, 16,8 gr
  • Ácido palmítico, 8,2 gr
  • Ácido caprílico, 7,5 gr
  • Ácido cáprico, 6 gr
  • Ácido esteárico, 2,8 gr
  • Ácido caproico, 0,6 gr

Su contenido de carbohidratos, fibra y proteínas es de 0 gr.

En cuanto a los minerales y vitaminas que contiene:

  • Hierro: 0,04 mg
  • Vitamina E: 0,09 mg
  • Vitamina K: 0.5 μg

Además de calcio, magnesio, potasio y vitaminas del grupo B.

Vitamina E: Es conocida por su efecto antioxidante. Evita la oxidación del colesterol LDL por lo que su efecto en el organismo está asociado a la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Vitamina K: Interviene en los mecanismos de coagulación de la sangre y el metabolismo del calcio.

Compuestos fenólicos: El aceite de coco contiene ácido fenólico, conocido también como ácido gálico que tiene propiedades antioxidantes. Estos protegen al organismo contra el envejecimiento prematuro, procesos cancerígenos, enfermedades cardiovasculares y degenerativas. Tienen propiedades antiinflamatorias y analgésicas.

El aceite de coco Virgen es rico en polifenoles y estos son los responsables de la fragancia y el sabor del aceite de coco.

Variedades de aceite de coco:

El aceite de coco puede clasificarse tomando en cuenta la pureza del resultado obtenido de la siguiente manera:

Aceite de coco puro:

Se le llama aceite de coco puro al que se extrae directamente del coco sin tratamientos ni procesos de ningún tipo.

Es el más conocido y más usado habitualmente.

Se trata de un aceite sin refinar, usualmente extraído de cocos de producción orgánica y es ideal para todos los usos, particularmente la alimentación.

Aceite de coco orgánico:

Las características que diferencian a este tipo de aceite de coco están relacionadas con los medios empleados para la producción de la materia prima. Se refiere a aceites obtenidos de cocos que provienen de palmas cultivadas de forma orgánica, es decir, sin productos contaminantes como insecticidas o fertilizantes sintéticos.

Aceite de coco virgen y virgen extra  (VCO):

El aceite de coco virgen y el virgen extra no presentan diferencias considerables entre ellos. Esta clasificación no tiene un marco normativo específico para el aceite de coco que permita catalogarlos de forma más estricta, pero en general, son las variedades más recomendadas por mantener sus propiedades intactas y se extraen directamente de la pulpa de coco o leche de coco, sin que intervenga ningún proceso físico o químico.

Este tipo de aceite se extrae sin secar la pulpa del coco, es decir, sin copra, por métodos como el de la molienda húmeda, separando el aceite del agua por medio de la ebullición, fermentación, refrigeración y centrifugado.

El aceite de coco virgen prensado al frío es considerado por muchos el más saludable, con un proceso de obtención más natural y ecológico.

Lo más importante será confirmar en la etiqueta que se trata de aceite de coco virgen o extra virgen para estar seguros de que no ha sido blanqueado ni refinado, de modo que conserva todos sus componentes naturales.

Aceite de coco refinado:

El aceite de coco refinado es el que se obtiene al blanquear, desodorizar y refinar el aceite, mediante una serie de procesos industriales. Desde luego, al ser sometido a estos procesos pierde valor nutritivo, sin embargo puede emplearse en el campo de la cosmética obteniéndose aún buenos resultados con un menor coste.

Puede encontrarse como parte de los componentes de muchos productos cosméticos puesto que además de sus beneficios para la salud de la piel, aporta suavidad y agradable textura a las cremas y por su viscosidad es común encontrarlo como pasta, también aplicada en el campo de la estética.