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Salud de la piel

22/07/2021

El aceite de coco al combinar sus potentes propiedades antibióticas con un alto poder hidratante y nutritivo para la piel ha mostrado ser efectivo para el tratamiento y prevención del acné vulgaris.

Cuando se habla de acné las posibilidades de tratamiento son muy personalizadas, no todo el mundo que tiene acné se beneficia de los tratamientos tópicos anti-bacterianos, sin embargo, vale la pena probar con el aceite de coco porque su extensa lista de beneficios  lo convierten en una alternativa prometedora.

Los triglicéridos, ácidos grasos, de cadena media contenidos en el aceite de coco tienen propiedades anti-inflamatorias y según un estudio el ácido láurico presenta una actividad anti-bacteriana frente a la cepa de la bacteria causante del acné, por lo cual este producto se considera potencialmente capaz de combatir el acné, dando excelentes resultados en algunas personas tratadas por esta condición.

En caso de contusiones, heridas o quemaduras el aceite de coco proporciona en primer lugar alivio sintomático inmediato, hidrata la zona y forma una barrera protectora que no permite que la quemadura quede expuesta, luego gracias a sus componentes antiinflamatorios, antibióticos y reparadores ayuda a regenerar el tejido dañado favoreciendo la cicatrización y evitando las infecciones. Estas mismas propiedades también pueden ser muy efectivas mejorando la apariencia de las cicatrices.

El aceite de coco ha mostrado ser beneficioso en el tratamiento de psoriasis, dermatitis, eczemas, disminuyendo considerablemente la gravedad de estas afecciones, es por ello que se ha convertido en componente clave de muchos productos de cuidado corporal como lociones, jabones y cremas.

Además, por su acción fungicida puede ser usado en el tratamiento de caspa y ayuda en el proceso de remoción ectoparásitos indeseables como los que producen la pediculosis, causada por los piojos.